Me gusta abril por… ¡el perfume de las lilas!

lilas

Los jardineros tendemos en muchas ocasiones “trampas” a los visitantes de nuestras obras. La intención es sorprenderlos gratamente cuando menos lo esperan. Un buen ejemplo es el de un estanque oculto entre carrizos, juncos, lirios de agua… No lo ves hasta que te sobresaltan las ranas que, asustadas por tu proximidad, se zambullen en el agua.

Otras trampas las constituyen los golpes de fragancia, que siempre terminan por constituirse en algo muy recordado de la visita a un jardín. ¿Quieres ejemplos? Imagina que un día muy caluroso, a la vuelta de la curva de un camino, has plantado un grupo de jaras (Cistus ladanifer). Cuando tus amigos pasen junto a ellas respirarán hondo y buscarán el porqué de esa sensación de bienestar, de aroma familiar sentido cien veces en los paseos por bosques y áreas serranas. Por fin, se rendirán y tú les dirás de dónde proviene ese aroma, abundando: “pues deberías verlas en mayo, llenas de flores blancas, como huevos fritos”.

Bueno, pues una de las trampas de fragancia más espectaculares la constituyen las lilas (Syringa vulgaris), que en este mes vienen imparables a nuestros jardines. Cuando pasas cerca de ellas en abril o mayo, sobre todo si les están incidiendo los rayos del sol, la alegría, la remembranza de algo familiar y disfrutado en momentos mágicos vuelve a ti y te permite, por un momento, ser (más) feliz. Puedes, además, cortar lilas para el jarrón de casa, que siempre le viene bien al arbusto, aunque no es lo mismo que cuando el sol les hace “sudar” ese maravilloso perfume.

flores de lilas

… y las blancas alfombras de espírea

Los arbustos tempranos, ¡mira que son maravillosos! Si no estuvieran inventados, habría que hacerlo. Todo el año están ahí, en su macizo, llenando todo de formas y revistiendo el suelo, sujetándolo y embelleciéndolo. Están continuamente preparando el despliegue floral que ahora se deja ver y nos asombra sin remedio. Algunos, como la espírea (Spiraea arguta “Graciosa”), además de tapizar el suelo, se llena en este mes de florecillas blancas preciosas y valiosas. Miles y miles de ellas, que ocultan la tierra.

En este mes, no sabes hacia dónde dirigir tus miradas, ya que hay puntos de atracción por doquier. No sólo los lilos y las espíreas reinan, también las glicinias de la pérgola, las forsitias plantadas en medio del césped, los rododendros del talud, las jaras de la rocalla… ¡Es la vida!, ¡es la vida bella del jardín!

 

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