Me gusta mayo por… las rosas y peonías, reinas del jardín

Rosa centifolia crema claro
Rosa centifolia crema claro

Casi todos nosotros coincidimos en que mayo es el rey de todos los meses en nuestro jardín. No es que a todos nos parezca el mes más bello, el más atractivo, en una palabra, el favorito, pero es, sin ninguna duda, el rey de todos los meses del jardín.

Sólo en mayo se puede observar el fenómeno de explosión vital, y sobre todo floral, en la inmensa mayoría de especies que componen nuestra tierra ajardinada. El mejor ejemplo son las rosas (Rosa sps.) y peonías (Paeonia lactiflora y suffruticosa) con sus enormes corolas. En este mes no se puede resistir la tentación de hablar a las flores, siempre para piropearlas. Pero además es un mes de promesas de buena cosecha en el huerto, de observación de polinizadores que trabajan con denuedo y efectividad, de aves que cantan para relacionarse, de arco iris…

Trata a dormir con las ventanas cerradas y verás como tendrás que levantarte para abrirlas y dejar entrar los cantos de mirlos, petirrojos, acentores o zorzales, que comienzan a entonar un par de horas antes de la amanecida… y si tienes la suerte de ser acompañado en las proximidades de una pareja de ruiseñores, el espectáculo es aún más idílico. Ellos quieren demarcar su territorio de anidada y reclamar la atención de sus parejas, pero de paso y sin saberlo nos deleitan y maravillan.

Toda la belleza en mayo…

Rosa jaspeada híbrido de té
Peonía (Paeonia lactiflora)
Peonía (Paeonia lactiflora)

 

… Y por ese comodín lleno de pinchos que es… EL ESPINO DE FUEGO

Espino de fuego
Espino de fuego

En mayo siempre presumo de lo mismo: tengo en mi jardín un espino de fuego (Pyracantha coccinea), formado por lo que en su origen, hace 25 años, fue un macizo de cinco ejemplares arbustivos, que se llena con ¡más de un millón de flores! Puedes contarlas como he hecho yo… y te saldrán más. Dime tú si no es un genial habitante del jardín, que puedes plantar en el tuyo, arraiga con facilidad, y te permitirá ponerte a contar flores con buen humor.

Una “espinocuriosidad”: después de florecer, el espino de fuego tiende a emitir vástagos terminales con hojas que, además de ocultar su belleza, merman la fructificación posterior. Elimínalos para que el color de las bayas permanezca en el macizo durante todos los meses de verano.

 

 

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