Cómo conseguir que tu Flor de Pascua dure todo el año

flor de nochebuena

La Flor de Nochebuena, de Pascua o de Navidad es una de las plantas imprescindibles para dar color al otoño y al invierno. Pero, sin duda, esta decorativa planta de hojas color rojo intenso, originaria de México, se ha convertido en uno de los símbolos botánicos de nuestra Navidad. Seguro que ya tienes en casa la tuya —o las tuyas—, alegrándote la vista. Y seguro que piensas que es una pena que sólo dure unas semanas, con lo bonita que es.

Pero aquí viene la buena noticia: ¿te gustaría conservarla así de bonita durante más tiempo? ¿Y si te decimos que además puedes mantenerla viva todo el año? En este post te contamos todo lo que tienes que hacer.

 

Los primeros cuidados, en Navidad

Lo primero que debes tener en cuenta es que la poisentia, su nombre “serio”, es una planta muy delicada, que necesita mucho mimo y cuidados especiales. Es muy sensible a los cambios de temperatura, así que abrígala bien cuando la lleves de la tienda a tu casa. Una vez en casa, evita las corrientes de aire y aléjala de la calefacción; su temperatura ideal está entre 22o durante el día y 16o por la noche, nunca por encima de 25o ni por debajo de 10o.

También necesita humedad constante, si el ambiente es muy seco se le caerán las hojas. Un buen truco es colocar la maceta sobre unas piedras o guijarros en un plato hondo o cuenco con agua, de modo que las raíces no lleguen a tocar el agua. Y muy importante: no pulverices las hojas rojas (que en realidad son brácteas, no hojas), porque les saldrán manchas y pueden infectarse de hongos. Y a la hora de regarla, basta poner la maceta en un plato con agua durante unos 15 minutos un par de veces por semana (riego por inmersión).

Y un consejo para alargar aún más la vida de las hojas rojas después de Navidad. Cuando compres tu planta, elige una que tenga pocas flores abiertas; la misión de las brácteas es proteger esas florecitas amarillas, así que cuantas más estén ya abiertas, más corta será la vida de sus brácteas.

 

Y luego durante todo el año

Una vez finalizada la floración, las hojas de la Flor de Pascua se caen (tanto las rojas como las verdes), pues ya no son necesarias. Ahora se trata de mantener la planta viva durante todo el año para que vuelva a florecer sana y bonita en diciembre.

Lo primero que debes hacer es podar los tallos, dejándolos a unos 10 cm de altura, y sellar los extremos cortados con cera derretida; utiliza guantes, porque la savia de esta planta es muy irritante. Luego, añade un poco de fertilizante líquido en el agua de riego; basta con una vez cada diez días.

A continuación, llega un largo periodo de reposo hasta la primavera; a una temperatura media de 20o, buena iluminación natural con luz indirecta y regando una vez por semana. Cuando llegue la primavera, es el momento de trasplantar tu flor de Pascua a una maceta mayor, en un compost con base de tierra y una parte de humus. Tu planta empezará a emitir nuevos vástagos que irán creciendo durante el verano y el otoño.

En diciembre volverá a florecer y, por tanto, volverán a crecer sus brácteas rojas; pero antes, deberá permanecer en total oscuridad entre 12 y 14 horas todos los días durante unas ocho semanas, desde finales de septiembre o principios de octubre; puedes “encerrarla” en una habitación o simplemente taparla con un plástico negro o un cartón. Es una parte muy importante del proceso, porque si no lo haces, tu planta crecerá pero no florecerá.

Una vez pasado ese periodo de dos meses, coloca la planta en un lugar con buena luz y a temperatura suave, regándola ligeramente pero sin abonarla. Poco a poco verás cómo crecen sus hojas rojas, hasta que te quede una Flor de Pascua tan bonita como el primer día.

Y un consejo de profesional: para conseguir la forma compacta que tiene cuando la compras, aplica unos productos llamados reguladores de crecimiento, que frenan su desarrollo aplicados por vía foliar.

También la puedes plantar en el jardín

En realidad, la flor de Pascua tiende a crecer mejor en el exterior, que es su hábitat natural. Es una planta arbustiva que puede sobrevivir sin problemas en el jardín, siempre que el clima sea estable, sin heladas ni altas temperaturas y teniendo en cuenta las recomendaciones que hemos visto para su cuidado en el interior.

 

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